Dra. Alia Esquivel Salmán - Psicóloga


 


 

Somatizar significa transformar los problemas psicológicos en síntomas físicos.

 

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Las personas que sufren estos trastornos, presentan una serie de quejas y síntomas físicos,

no obstante, las pruebas médicas no indican enfermedad alguna debido

a que el origen de dichos síntomas es psicológico.

 

Estos pacientes están convencidos de que su enfermedad es física y real,

no aceptan la posibilidad de una causa psicológica.

 

Este trastorno es frecuente en personas cuyos padres han padecido

enfermedades reales o trastornos psicosomáticos durante la niñez del paciente,

sobre todo si con esa conducta obtenían un beneficio. De este modo, aprenden a usar los

síntomas para obtener atención, afecto, evitar responsabilidades, etc.

 

Otra posibilidad, es que exista una historia de secretos de familia,

donde se acostumbra la represión de las emociones, niegan

ciertos acontecimientos y nunca hablan de ello.

 

Así, los conflictos que no pueden ser exteriorizados emocionalmente, se

manifiestan a través de síntomas físicos. Es una manera de pedir ayuda,

sin tener que contar lo sucedido, tal es el caso de los abusos.

 

Para diagnosticar este trastorno, es necesario que la persona se

someta a una evaluación profesional.

 

 

Los trastornos psicosomátcos se dividen en:

trastorno de somatización, por dolor, dismórfico corporal, hipocondría y de conversión.

 

 

 

 

 

 

Trastorno de somatización, histeria o trastorno de Briquet

 

Este trastorno era conocido como histeria.

Consiste en la aparición de síntomas físicos que causan un

mal funcionamiento en la vida de quien lo padece y no existe ninguna

enfermedad real que justifique dichos síntomas.

 

Algunas señales que suelen presentar estos pacientes son:

quejas de dolor en más de cuatro zonas del cuerpo, síntomas gastrointestinales,

disfunción sexual y algún problema neurológico como parálisis, afonía,

retención urinaria, etc., de origen psicológico.

 

Es habitual que expresen ansiedad o depresión.

 

Suelen describir los síntomas como insoportables, se vuelven dependientes,

manipuladores, exigen atención y se enfadan cuando los demás no los atienden.

 

La mayoría de las veces, no son del todo conscientes de que su problema es psicológico.

Aunque gracias a la alteración reciben ganancias secundarias, a veces se sienten

culpables y dudan de su capacidad y valor personal.

 

 

 

 

 

 
Trastorno por dolor

 

El síntoma principal es el dolor intenso en una o varias zonas del cuerpo,

que afecta y dificulta el funcionamiento personal.

 

Los lugares más habituales en que aparece el dolor son en la cabeza, el abdomen,

el pecho y la espalda, aunque puede verse afectada cualquier parte del cuerpo.

Pueden aparecer dolores musculares, articulares, dolor pélvico, etc.

 

En ocasiones existe alguna enfermedad médica asociada que explica el dolor,

pero no explica su severidad. En otros casos, el dolor aparece sin una

alteración médica que pudiera justificarlo.

 

El trastorno se hace evidente cuando:

el dolor se asocia a un acontecimiento estresante, el dolor aumenta al aumentar

el estrés, los síntomas se alivian al desparecer el estrés, la discapacidad que

expresa el paciente es exagerada y este se normaliza cuando

obtiene una ganancia secundaria.

 

 

 

 

 

 

Trastorno dismórfico corporal

 

Consiste en una gran preocupación por algún pequeño defecto físico real o imaginado.

Si dicho defecto existe, la preocupación y ansiedad de estas personas es excesiva.

Por ejemplo una nariz un poco grande puede ser percibida como

enormemente desproporcionada y provocar un gran malestar emocional.

 

Quienes padecen este trastorno suelen ser personas ansiosas, inseguras,

sensibles, obsesivas, narcisistas, introvertidas y con rasgos hipocondríacos.

 

Su excesiva preocupación puede afectar su trabajo, sus estudios o sus relaciones.

 

Pasan muchas horas pensando en su defecto y mirándose al espejo o

evitan completamente los espejos. No les gusta aparecer en público o ir a

trabajar. Otros no salen o lo hacen de noche.

 

Las principales áreas corporales de preocupación son la piel, la cara, el acné,

las arrugas, los dientes, el pecho, las cicatrices, la asimetría facial, el bello facial excesivo,

la nariz o la calvicie. No siempre revelan lo que les pasa solo dicen que se consideran

feos sin especificar el motivo.

 

 

 

 

 

Hipocondría

 

Consiste en el temor excesivo de padecer una enfermedad grave.

Para llegar a esta conclusión, las personas se basan en síntomas físicos

que interpretan de manera errónea. Su preocupación les provoca un malestar

emocional y les dificulta funcionar normalmente.

 

Estas preocupaciones persisten a pesar de que los médicos les aseguran que están sanos.

Son usuarios habituales de los hospitales y regularmente se sienten insatisfechos

con los servicios médicos. Es común que padezcan algún otro trastorno

simultáneamente como ansiedad o depresión.

 

Muchos autores consideran que la hipocondría es un comportamiento aprendido.

Los niños aprenden que estar enfermo significa recibir atención, cuidados y evadir obligaciones.

En otros casos, se trata de niños que han vivido con enfermos o que se han enfrentado

a la muerte, por tanto han aprendido a temerla.

 

Algunos autores explican que estas personas no toleran los síntomas físicos

y los perciben de modo exagerado. Sus síntomas más leves son interpretados

con una intensa ansiedad como indicios de que les sucede o les podría

suceder algo grave. Son distorsiones del pensamiento

con tendencias a la catástrofe.

 

 

 

 

 

 

Trastorno de conversión

 

Se trata de uno o más síntomas que afectan al funcionamiento sensorial o motor.

Parece una enfermedad neurológica, sin embargo, no existe ninguna

enfermedad física que justifique dichos síntomas.

 

Las características típicas de éste trastorno son: problemas de coordinación,

desequilibrio, debilidad, parálisis, pérdida de sensibilidad, convulsiones,

pérdida de visión, sordera, afonía, dificultad para tragar, retención urinaria, etc.

 

El nombre de este trastorno se debe a que las personas convierten un conflicto

psicológico, en una incapacidad física, obteniendo una ganancia secundaria.

 

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Psicoterapia

 

Aunque hemos logrado resolver la mayoría de los casos por medio de la psicoterapia,

es fundamental que el paciente se someta a una evaluación profesional que permita 

determinar si el tratamiento adecuado consiste en una terapia psicológica,

de medicamentos o ambas.

 

El objetivo terapéutico va más allá de los síntomas. Además de orientar al paciente

y ayudarlo a eliminar el malestar, la psicoterapia procura sembrar las pautas para

que el paciente logre una estabilidad personal y una mejor calidad de vida.

 

Si estos padecimientos interfieren en tu vida cotidiana, es conveniente que

tengas una entrevista con la psicóloga.

 

 

 

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© 2017 Dra. Alia Esquivel Salmán - Psicóloga

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