Dra. Alia Esquivel Salmán - Psicóloga


 


 

Los trastornos del control de impulsos, se definen como la

incapacidad para resistirse a ciertos estímulos.

 

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Las alteraciones del control de los impulsos, consisten en un

fracaso para resistirse a la tentación de llevar a cabo actos que

son dañinos para el propio sujeto o para los demás.

 

Esta conducta implica: acciones irresistibles, una activación emocional

y una sensación placentera.

 

El impulso es una sensación de tensión que se incrementa

gradualmente, hasta el momento de cometer la acción irresistible,

para luego experimentar placer y liberación de esa tensión acumulada.

Después, puede haber sentimientos de pena o de culpabilidad.

 

Este comportamiento se agrava con el consumo de alcohol y otras drogas.

 

Los tipos de trastornos del control de impulsos son:

trastorno explosivo intermitente, cleptomanía, piromanía,

juego patológico y tricotilomanía.

 

Enseguida explico brevemente cada uno de ellos.

 

 

 

 

 

Trastorno explosivo intermitente

 

Este padecimiento consiste en episodios aislados de impulsos

agresivos serios, como destrucción de la propiedad, que se manifiestan

con ataques de ira, de manera desproporcionada.

 

El impulso surge ante situaciones estresantes, se establece en minutos y

cede espontáneamente. Posteriormente suele haber arrepentimiento o autorreproche.

La intensidad de la impulsividad suele incrementarse con el tiempo.

 

 

 

 

 

 

Cleptomanía

 

La cleptomanía es el impulso irresistible de robar objetos, que realmente 

no se necesitan y que la mayoría de las veces no tienen gran valor.

 

El robo no es premeditado, es impulsivo y la persona lo comete sin la colaboración

de otros. Esta conducta puede ser esporádica, episódica o crónica.

 

 

 

 

 

 

Piromanía

 

La persona tiene una fascinación por el fuego y le produce placer provocarlo.

 

Se trata de acciones irresistibles, deliberadas y premeditadas.

Algunos se dedican a oficios relacionados con el fuego. Estos individuos

provocan quemas por placer, sin considerar las consecuencias y sin que exista

una ganancia económica de por medio, como intentar cobrar un seguro contra incendios.

 

 

 

 

 

 

Ludopatía

 

La ludopatía es una conducta de adicción al juego, que es persistente,

recurrente y aumenta gradualmente. Es frecuente que los ludópatas terminen

con graves problemas psicosociales, legales, familiares y económicos.

 

La impulsividad continúa aún cuando se deben altas sumas de dinero.

Son frecuentes las distorsiones del pensamiento como supersticiones, sensación

de poder y control, o la creencia de que el dinero es la solución a todos los problemas.

 

Quienes padecen este trastorno, suelen ser muy competitivos,

enérgicos, con poca tendencia al descanso, generosos de manera

extravagante y se aburren con facilidad.

 

Por su ritmo de vida, son propensos a desarrollar padecimientos como

migraña, trastornos afectivos, déficit de atención, hiperactividad, dependencia de

sustancias y trastornos de personalidad antisocial, narcisista o límite.

 

 

 

 

 

 

Tricotilomanía

 

La tricotilomanía es una compulsión repetitiva e irresistible, dirigida a

arrancarse el propio cabello, las pestañas, las cejas, el vello púbico o el corporal.

 

La falta de control de impulsos, lleva a la persona a tirarse el pelo o el vello hasta

arrancarlo, llegando a provocarse heridas o calvas.

 

Paradójicamente, esta conducta no les produce dolor, más bien les produce

placer, aunque después sufren ansiedad.

 

Cuando el afectado se come los cabellos o los vellos, puede

desarrollar bolas de pelusa en el estómago, llamados bezoares de pelos,

que pueden causar una obstrucción intestinal.

 

Es frecuente que estas personas también desarrollen onicofagia y tricofagia.

La onicofagia es el hábito de comerse las uñas. La tricofagia es la compulsión por

arrancar el pelo de otras personas, animales o peluches.

 

Quienes padecen tricotilomanía, generalmente niegan el trastorno y

tratan de disimular las áreas afectadas. Procuran realizar su hábito a escondidas.

 

Es frecuente que las personas que padecen tricotilomanía, también presenten

 trastornos afectivos y de ansiedad.

 

 

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Psicoterapia

 

La investigación científica, aplicada a la psicología clínica, indica

que las distorsiones del pensamiento, tienen efectos sobre las emociones y la conducta.

 

Por ello, utilizamos el modelo terapéutico cognitivo conductual para tratar los

trastornos del control de impulsos. 

 

Desde la primera sesión perseguimos objetivos concretos, nos centramos

en los síntomas y en las alternativas de solución.

 

El proceso terapéutico se inicia con la elaboración de una historia

clínica y una evaluación psicológica, que incluye la aplicación de una batería

de pruebas especializadas.

 

Posteriormente elaboramos un tratamiento adecuado a las

necesidades del caso, que va orientado a la reestructuración del

conocimiento del paciente, mediante la modificación de las construcciones

mentales mantienen los hábitos negativos.

 

 

 

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© 2014 Dra. Alia Esquivel Salmán - Psicóloga

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